CIUDAD DEL ESTE (Salud por Charly Friendz) En nuestro país cientos de jóvenes usan vapeador y sus padres ni siquiera lo saben, por lo que, creas o no que tu hijo lo utiliza, es fundamental enviarle esta información. Muchos piensan que se trata de solo vapor con sabor, pero en realidad respiran nicotina, químicos y partículas de metales como níquel, estaño y plomo que provienen de la resistencia que calienta el líquido, ingresando directamente a pulmones que todavía están en desarrollo. A nivel internacional, miles de jóvenes terminaron hospitalizados con daño pulmonar severo, requiriendo asistencia respiratoria e incluso falleciendo por complicaciones vinculadas a aditivos dañinos. En nuestro país la comercialización y regulación de estos dispositivos enfrenta serios vacíos en el mercado, por lo que casi todo lo que se consigue proviene del circuito informal sin ningún control sanitario que verifique sus componentes.
Un solo cartucho puede contener tanta nicotina como una cajetilla entera de cigarrillos, lo que resulta crítico porque el cerebro adolescente se engancha mucho más rápido a las adicciones. A largo plazo, estas partículas afectan el desarrollo pulmonar, aumentan el riesgo de asma, problemas cardíacos, cáncer y cicatrices irreversibles provocadas por ciertos saborizantes. Para detectarlo a tiempo, conviene prestar atención a olores dulces inusuales, dispositivos con apariencia de pendrives o marcadores, tos persistente, sed excesiva e irritabilidad ante la falta del aparato. Si descubres que lo usa, evita los gritos y escucha su postura; un hijo regañado solo aprende a esconderlo mejor, mientras que uno escuchado permite acompañarlo o llevarlo con un médico, entendiendo que el vapeador no es menos dañino, sino otra forma de llenar sus pulmones de veneno.

