NACIONALES (Realidad Fatídica – por Carlos Roa)Seguramente todos estos sufragantes que dieron el «sí» para que el akã botõ y juru havõ, Hernán Rivas —como le llaman algunos opositores que pasaron por esta redacción a comentar lo que sigue— sientan que vergüenza e indignación nacional es poco. Hernán Rivas fue condenado a ocho años de cárcel por usar un título falso. Su registro en el MEC tardó apenas seis minutos. El tribunal lo definió como «alumno fantasma», sin pruebas de una verdadera vida académica. Enrique Bacchetta aseguró que bastaba conversar con él para darse cuenta de que no distinguía una providencia de una resolución. Sin embargo, llegó a presidir el JEM, juzgando a jueces y fiscales. Ahora, las decisiones en las que participó podrían enfrentar pedidos de nulidad: la bomba jurídica está encendida.
Seguramente el propósito era absolver a los culpables que estaban en la cuerda floja, como Horacio Cartes, Sandra Quiñónez, Javier Díaz Verón y otros que fueron tal vez cómplices del intento de homicidio del presidente del Partido Liberal, que en aquel entonces presidía el Senado, y quienes ordenaron la búsqueda enfática del opositor liberal Efraín Alegre.
La instrucción vino de algún Mburuvicha Róga donde estaban inclusive Blas Llano y el presidente de la tabacalera, José Ortiz. En ese caso, el cruce de llamadas fue omitido por la fiscala actuante, ya que decía que, de hacerse, hasta ellos irían a la cana, a prisión o serían destituidos del cargo. La orden vino de arriba y mataron a un joven inocente que nada tenía que ver, el tal Rodrigo Quintana, cuyo expediente hasta hoy día continúa por caminos entuertos para no aclarar lo que debería saber el pueblo y evitar que la justicia baje el martillo por encima de la conciencia de estos maleantes.
Gracias a eso hoy son multimillonarios; uno de ellos es José Ortiz, así como su patrón o cómplice Horacio Cartes. Entonces, ¡tenían la misión de poner a un analfabeto que solamente tenía que firmar a medias o simplemente usar la tinta negra y poner el pulgar en las decisiones para que esto no avanzara y mucho menos condenara a los culpables! Esa era la misión, dijo la fuente, y este bebé político lo parió Horacio Manuel Cartes Jara, el cáncer del país.
La responsabilidad política golpea de lleno al Partido Colorado, particularmente a Honor Colorado. Lo promovieron, votaron y sostuvieron pese a las advertencias. Rivas no entró al JEM por una ventana: dirigentes colorados le abrieron la puerta una y otra vez. Rivas cayó. Ahora falta determinar toda la cadena de responsabilidades.
