LA FÁBRICA DE CÉLULAS SANGUÍNEAS

CIUDAD DEL ESTE (Salud por el Tío Talo) La médula ósea roja se encuentra principalmente dentro del hueso esponjoso y contiene células madre hematopoyéticas, capaces de originar prácticamente todas las células de la sangre. A partir de ellas se forman los glóbulos rojos, responsables del transporte de oxígeno; distintos tipos de glóbulos blancos, fundamentales para la defensa inmunológica; y las plaquetas, indispensables para la coagulación.

Este proceso recibe el nombre de hematopoyesis. No ocurre de manera aleatoria: las células pasan por distintas etapas de maduración antes de entrar a la circulación. Los megacariocitos, por ejemplo, son células enormes de la médula que liberan fragmentos de su citoplasma y originan las plaquetas.

La médula está atravesada por una red especializada de vasos llamados sinusoides. Cuando las células sanguíneas alcanzan la madurez adecuada, atraviesan sus paredes y pasan al torrente circulatorio.

No toda la médula es roja. También existe médula ósea amarilla, rica en adipocitos y utilizada principalmente como reserva energética. En el adulto, la hematopoyesis activa se concentra sobre todo en huesos como las vértebras, pelvis, esternón, costillas, cráneo y extremos proximales del fémur y el húmero.

Este tejido también participa estrechamente en la inmunidad, porque allí se forman numerosos leucocitos y maduran determinadas células del sistema defensivo.

Cuando la médula ósea falla, las consecuencias pueden ser importantes: puede disminuir la producción de glóbulos rojos y aparecer anemia, reducirse los leucocitos y aumentar el riesgo de infecciones, o disminuir las plaquetas y favorecer sangrados.

Así que un hueso no es solo una estructura dura que sostiene el cuerpo. En su interior existe un tejido vivo, dinámico y extremadamente activo que renueva continuamente las células de la sangre.

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