INTERNACIONALES (Celebración por Esteban Ross) La historia del Día Mundial de la Amistad hunde sus raíces más profundas en el territorio chaqueño paraguayo, exactamente en el año mil novecientos cincuenta y ocho, cuando el médico Ramón Artemio Bracho convocó a un grupo de queridos allegados en la localidad de Puerto Pinasco para dar vida a una hermosa locura llamada Cruzada Mundial de la Amistad. Aquella iniciativa pionera buscaba consolidar la paz y el afecto sincero entre los pueblos, un sueño que tras décadas de incansable persistencia culminó con la oficialización por parte de las Naciones Unidas, convirtiendo a nuestro país en el indiscutible epicentro histórico de una celebración que hoy en día abraza a todos los rincones del planeta de manera simultánea.
Resulta sumamente lógico que una fecha tan hermosa y universal haya surgido precisamente en esta tierra guaraní, donde la bondad, la empatía y la generosidad forman parte insustituible del ADN cotidiano de cada habitante que habita este bendito suelo. El paraguayo se destaca en cualquier latitud del mundo por ser un anfitrión inigualable, una persona cálida y amable que no escatima esfuerzos para ofrecer su casa, su tiempo y su apoyo desinteresado a cualquier desconocido, convirtiendo instantáneamente las distancias en cercanía y demostrando que la solidaridad y el afecto genuino son nuestras mejores cartas de presentación ante el universo entero.
Celebrar este día nos invita inevitablemente a reflexionar sobre la importancia de mantener vivos esos lazos invisibles pero indestructibles que unen a las personas más allá de las diferencias, encontrando en el amigo a ese hermano que uno elige libremente a lo largo del camino. En nuestra cultura, la amistad se cultiva alrededor de una ronda de terere, en las charlas interminables bajo la sombra de los árboles o en los gestos más sencillos del día a día, reafirmando con orgullo que los paraguayos no solo sabemos lo que significa ser un buen amigo, sino que hemos tenido el inmenso privilegio de regalarle a la humanidad entera una razón más para abrazarse y celebrar la vida en compañía de quienes más amamos.
