LA LLAVE QUE NUNCA PERDISTE

CIUDAD DEL ESTE (Reflexión, por Charly Friendz) Las puertas del alma no se cierran para castigar, se cierran para sanar. Y aunque el dolor haya dejado cicatrices donde antes florecían las caricias, hubo un tiempo en que fui inmensamente feliz entre tus brazos, y esa verdad nadie podrá arrancarla de mi memoria.

Sí, me heriste. Las promesas se hicieron cenizas y el viento dispersó los sueños que construimos. Lloré hasta quedarme sin lágrimas y aprendí a abrazar mi silencio cuando ya no encontraba refugio en tu voz.

Pero el amor que un día te entregué no fue un error. Fue el acto más sincero de mi vida. Te di mi confianza porque veía en tus ojos un hombre capaz de cuidar mi universo, aunque después tus pasos eligieran perderse en caminos donde yo ya no podía seguirte.

No busques el perdón solo en mis palabras. Búscalo en el hombre que decidas ser desde hoy. Porque el arrepentimiento solo tiene valor cuando se convierte en verdad, en humildad y en un corazón que jamás vuelve a traicionar.

Y si alguna vez el destino vuelve a cruzar nuestros caminos, no será la llave la que abra mi corazón.

Serán tus actos.

Porque las puertas que el amor construye no se abren con las manos… se abren con el alma. Y solo quien aprendió el verdadero significado de amar merece volver a entrar en ellas.

 

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