CIUDAD DEL ESTE (Reflexión por Charly Friendz) Caballeros, hay algo que tienen que entender de una buena vez si no quieren despertarse un día con la maleta en la puerta y la casa vacía. Las mujeres no te dejan de un día para otro. El duelo no lo hacen después: lo hacen mientras siguen contigo. Mientras vos creés que todo está bien o que es solo una mala racha, ella ya está cerrando el capítulo y buscando lo que sigue y mirando un vecino. Es puro instinto de conservación; no suelta una rama hasta no tener la otra bien agarrada para no quedarse sin red de seguridad.
Mientras vos seguís en la relación poniéndote la venda en los ojos, ella ya está mirando el mercado y calentando motores. Crees que siendo «el novio perfecto» todo se arregla, pero la verdad es que te está dejando señales claras que preferís ignorar.
Las tres señales que no podés ignorar:
- Todo le molesta: Si antes le gustaba tu barba, ahora le pincha. Si antes tu humor le hacía gracia, ahora le parece infantil. No es que vos hayas cambiado; es que ya no te mira igual, te está comparando con otro y en esa comparación salís perdiendo.
- La intimidad se enfría: Aparecen las excusas de siempre («estoy cansada», «me duele la cabeza»). El deseo no se negocia: si el sexo es por compromiso o un simple trámite donde vos siempre tenés que buscarla, es porque su cabeza ya está en otra parte.
- Planes donde vos no encajás: Dejó de reclamarte tiempo y ahora abundan las salidas con amigas, «noches de chicas» y eventos sin vos. Mientras preferís no decir nada para «no pelear», ella sigue construyendo una vida aparte donde ya no figurás.
¿Qué podés hacer al respecto?
Lo primero es asumir la realidad: en la mayoría de los casos, cuando el duelo ya empezó, llegás tarde. Pero si todavía queda una oportunidad, la única salida es retirarle toda tu atención y tus privilegios.
Deja de buscarla, de llamarla y de estar pendiente. Que sea ella la que sienta el vacío que vos venís cargando hace meses. Y si vuelve a buscarte, no cometas el error de volcarte por completo de entrada; mantené la distancia y el respeto por vos mismo.
Abran los ojos, caballeros. El día que te dejan no es una sorpresa: es un proceso que empezó hace meses. Verlo a tiempo es la única forma de salvar la relación o, al menos, de salvarte a vos mismo.

