CIUDAD DEL ESTE (Salud por Charly Friendz) Revisarte los pechos una vez al mes te toma apenas unos minutos y puede ser la decisión que te salve la vida. Es fundamental adoptar este hábito desde los 20 años, realizándolo siete días después de que finalice la regla o eligiendo un día fijo al mes si ya no menstruás. Entre las principales señales de alerta a las que se debe prestar atención se destacan la aparición de un bulto o dureza en la mama o en la axila que suele no doler y permanecer fijo, así como los cambios en la forma o el tamaño de los pechos. También constituyen un motivo de alarma la presencia de piel hundida, arrugada o con aspecto de cáscara de naranja, la retracción del pezón o la salida de secreción anómala por el mismo, y la aparición de enrojecimiento, descamación o heridas persistentes en la zona.
Ante la presencia de cualquiera de estos signos, se debe acudir al centro de salud de inmediato para una evaluación profesional. Cabe recordar que no todo bulto o alteración representa una enfermedad maligna, pero únicamente un médico mediante los estudios correspondientes podrá confirmarlo.
Incluso si no se detecta ninguna anomalía visible o palpable, no hay que descuidar los controles periódicos de rutina. A partir de los 25 años es recomendable realizar una evaluación médica anual, mientras que desde los 40 años resulta indispensable realizarse una mamografía periódica para detectar lesiones subclínicas.
La detección precoz transforma significativamente el pronóstico y la efectividad del tratamiento médico. Cuando el diagnóstico se realiza en sus etapas iniciales, las probabilidades de curación y sobrevida superan el noventa por ciento de los casos.
