CIUDAD DEL ESTE (Curiosidades por Charly Friendz) En los bosques tropicales y húmedos del Paraguay habita una de las especies más fascinantes de la micología mundial: el hongo Phallus indusiatus. A nivel internacional se lo conoce popularmente como «velo de novia» debido a la intrincada y delicada redecilla de encaje blanco que despliega a modo de falda. Sin embargo, en la rica tradición e imaginación popular paraguaya, esta obra de arte de la naturaleza lleva un nombre mucho más terrenal, gráfico y misterioso: Pombéro rekaka (excremento del Pombero).
El origen de esta denominación no es casualidad, sino el resultado de la forma en que los antiguos pobladores interpretaron el ciclo vital del hongo. El Phallus indusiatus posee un comportamiento biológico casi fantasmal: nace de noche, alcanza su esplendor en cuestión de pocas horas y, con la llegada del calor y los primeros rayos del sol del día, la estructura se colapsa, se derrite y muere. Al descomponerse rápidamente, libera un olor fétido y penetrante muy similar al de las heces o la carne en descomposición.
Para la cosmovisión guaraní y el folklore campesino, un organismo que aparece de la nada durante la oscuridad, despliega una extraña belleza nocturna y al amanecer deja un rastro nauseabundo solo podía ser obra del Karai Pyhare (el Señor de la Noche o Pombero). La creencia popular sostiene que este duende de la mitología —conocido por sus travesuras, por deambular en la penumbra y por dejar rastros o «regalos» a su paso— es el responsable directo de la aparición de estas formaciones. Así, el hongo pasó a verse como la huella fisiológica o el rastro nocturno que deja el Pombero tras sus incursiones por los montes y patios.
Con el paso del tiempo, el término Pombéro rekaka trascendió a la especie Phallus indusiatus y se consolidó en la cultura general paraguaya como una denominación genérica para referirse a casi cualquier tipo de hongo silvestre que brota espontáneamente en el suelo o sobre la madera en descomposición. Más allá de la superstición, este peculiar cruce entre botánica y leyenda demuestra cómo el folklore nacional logró dar una explicación mística y colorida a los enigmas de la naturaleza.

