RODILLAS FUERTES, VIDA PLENA

CIUDAD DEL ESTE (Salud, por Carlos Roa) El dolor de rodilla no es simplemente “la edad”: es una señal de alerta del cuerpo. Antes de volverse persistente, aparecen avisos como chasquidos, rigidez al levantarse o inseguridad al bajar escaleras. Estas molestias reflejan cambios en la articulación, que depende del equilibrio entre cartílago, ligamentos, tendones y masa muscular.

Cuando el músculo pierde fuerza, el colágeno se deteriora y la inflamación se instala, la rodilla comienza a resentirse. El exceso de peso, el sedentarismo y una alimentación pobre aceleran este desgaste, afectando la movilidad y la calidad de vida.

La buena noticia es que el cuerpo conserva capacidad de regeneración. Una dieta rica en nutrientes como vitamina C y antioxidantes, junto con ejercicios de fortalecimiento y movimiento consciente, ayudan a recuperar estabilidad y reducir el dolor. Actuar temprano es clave para preservar autonomía y bienestar a largo plazo.

 

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