CIUDAD DEL ESTE (Salud, por Esteban Ross) El consumo de agua es esencial para la vida, pero hacerlo en momentos clave potencia sus beneficios. Al despertar, beber dos vasos ayuda a activar el funcionamiento de los órganos y favorece la eliminación de toxinas acumuladas durante la noche. Este sencillo gesto prepara al cuerpo para iniciar la jornada con energía y equilibrio.
Tomar un vaso de agua 30 minutos antes de comer contribuye a preparar el aparato digestivo. De esta manera, se facilita la absorción de nutrientes y se mejora el proceso de digestión. Este hábito también puede ayudar a controlar la sensación de saciedad, evitando excesos durante las comidas y promoviendo una alimentación más consciente.
Otros momentos estratégicos incluyen antes de bañarse y antes de acostarse. Un vaso de agua previo al baño favorece la circulación y ayuda a mantener estable la presión arterial. Por su parte, hidratarse antes de dormir asegura que el organismo se mantenga equilibrado durante la noche, aportando bienestar al sistema cardiovascular y mejorando la calidad del descanso.
