CIUDAD DELE STE (Slaud por Charly Friendz) Aunque parezca extraño, el semen sí puede ir hacia la vejiga en lugar de salir al exterior; esta alteración se conoce como eyaculación retrógrada y sucede cuando, durante el orgasmo, el semen toma una dirección diferente a la habitual, retrocediendo hacia la vejiga urinaria. En una eyaculación normal, el semen llega a la uretra y un músculo en el cuello de la vejiga se contrae para cerrar su entrada, impidiendo su retroceso y favoreciendo su salida. Sin embargo, cuando el cuello vesical no se cierra correctamente, el semen se desplaza hacia el interior de la vejiga, provocando que la persona experimente un orgasmo normal pero expulsando muy poco o nada de semen —lo que se conoce como orgasmo seco—, para luego eliminarlo mezclado al orinar.
Esta condición puede ocurrir por diversas causas que alteran el funcionamiento del cuello vesical, entre las que destacan la diabetes cuando afecta los nervios encargados de este mecanismo, cirugías sobre la próstata o el cuello de la vejiga, enfermedades neurológicas y el uso de ciertos medicamentos para la próstata o problemas urinarios. Entre sus síntomas característicos se encuentran la salida de poco o ningún semen visible, la presencia de orina turbia después de la actividad sexual y la dificultad para conseguir un embarazo, recordando que no todos los orgasmos secos responden a esta alteración.
En cuanto a la fertilidad, sí puede dificultar la concepción por relaciones sexuales directas porque los espermatozoides terminan en la vejiga, aunque los testículos continúen produciéndolos con normalidad. Para su diagnóstico, el médico evalúa la presencia de orgasmos con poca o nula expulsión y suele realizar un análisis de orina recogida tras el orgasmo para buscar espermatozoides. Respecto al tratamiento, este depende de la causa: puede mejorar al ajustar algún fármaco bajo supervisión médica, con tratamientos que favorecen el cierre del cuello vesical o mediante técnicas de reproducción asistida si se busca la paternidad.
Un dato muy importante es que la eyaculación retrógrada generalmente no representa un peligro para la salud, no afecta la capacidad de sentir placer sexual ni debe confundirse con la disfunción eréctil, ya que la persona puede lograr erecciones normales. Recordá que si notás que durante el orgasmo sale muy poco o nada de semen, especialmente tras una cirugía o al iniciar un medicamento, es recomendable consultar con un urólogo para identificar la causa y evaluar si se requiere tratamiento.
