CIUDAD DEL ESTE (Corrupción por Esteban Ross) La avalancha de ciudadanos brasileños que cruzan la frontera para instalarse en el país en busca del ansiado sueño de “morar no paraguai” ha convertido a las oficinas regionales de la Dirección Nacional de Migraciones en un verdadero mercado persa. Las kilométricas filas y los precarios campamentos montados a la intemperie en plena vía pública —como los registrados en las inmediaciones de dependencias clave en el Alto Paraná— reflejan la desesperación de cientos de extranjeros que pernoctan en las veredas para conseguir un turno. Sin embargo, lejos de ser un colapso operativo por alta demanda, diversas fuentes denuncian que se trata de un caos administrado con total conveniencia institucional.
En medio de este desborde burocrático reaparecen los viejos conocidos de siempre: funcionarios infieles y operadores de turno que ya cuentan con frondosos antecedentes de denuncias por coimas y chanchullos en la institución, pero que extrañamente continúan atornillados en sus puestos de trabajo como si nada hubiera pasado. Algunos viejos conocidos como Hugo Vera Faca, Ever Gonzalez, VirgilioMieres entre otros. Según señalan fuentes internas, la directriz bajada desde la cabeza de la entidad, con Jorge Kronawetter a la cabeza, habría sido la de dar vía libre y relajar cualquier filtro de control bajo el pretexto de acelerar los trámites de radicación temporal, permanente y naturalización express, permitiendo que las cajas recaudadoras funcionen a todo vapor justo de cara al cierre de año.
Este festival de documentos exprés entregados sin rigor ni verificación seria no solo alimenta la sospecha de una recaudación paralela para engrosar los bolsillos de la casta administrativa, sino que enciende una luz roja de extrema gravedad para la seguridad nacional. Las mismas fuentes advierten que la falta de escrutinio está facilitando el ingreso y la radicación de extranjeros con cuentas pendientes con la justicia de su país. Ante este panorama de impunidad migratoria, se multiplican las voces que exigen una intervención directa de la Embajada del Brasil, ya que la opacidad de los trámites locales amenaza con convertir al Paraguay en la guarida perfecta para delincuentes y prófugos buscados por la justicia internacional.
