CIUDAD DEL ESTE (Realidad Fatídica, por Redacción) El desquicio mental, o como se suele decir, psicosis mental de las personas que en su mayoría son neófitas y padecen de egolatría. El caso de estas señoras Emilce Díaz y Griselda Areco, que fueron direccionadas por la empresa Empleos Pytyvo. La propietaria dijo que hace años trabaja en esto, como unos diez años, y cobra 400 mil guaraníes por conseguir una trabajadora que pueda irse a tal lugar.
Uno está consciente de que si ella trabaja hace tantos años ya debe saber cómo seleccionar. Una se presenta como gran chef y la otra como gran cuidadora de adultos mayores, ambas con un comportamiento paupérrimo. Allí encontramos el primer tropiezo: no están acostumbradas a seguir las reglas de la casa ajena, quieren estar como en su casa y hacer lo que se les antoja, así a la bartola. Cuando les recriminas que está mal, ellas te refutan o se ponen nerviosas, o se ponen rabiosas. En algunos casos, como la señora Emilce, en cierto momento me dijo: “Che kuña mbarete ha ajapíta ndéve pyti’ápe.” (“Soy una mujer fuerte y voy a golpearte en el pecho.”)
Ustedes se imaginan lo que ocurría conmigo, yo que ando en silla de ruedas.
La otra, que se presentó como cocinera, en su menú pone poroto kesu con fideo pero con pollo. ¿Quéee? ¡Sí, con pollo! Faltó ponerle chancho nomás ya. Y cuando les decís que está mal, te miran con una cara de “te quiero matar”.
Respecto a las cámaras: en esta casa hay 8 cámaras que siempre se utilizaron para resguardo de esta redacción. Esa habitación donde ellas se quedaron a dormir no era antes dormitorio, era la pieza de los roperos, y debido a mi condición tuve que transformarla en dormitorio. Si se querían cambiar o mudar de ropa, hay un punto ciego en la pieza que da al baño, grande, donde podían entrar a cambiarse tranquilamente. Pero tenían miedo de las cámaras y la señora Griselda salió a decir: “este tiene infrarrojo y se nos va a ver todo incluso en la oscuridad”. No sabe ni lo que dice ni lo que come, y estudia para ser profesora vía online. Me pregunto: con esta tesitura, si esta señora pasa a ser profesora, ¿qué aprendizaje van a tener los alumnos? ¿A medias? ¿O que diga que Cristóbal Colón descubrió América?
Bajo ningún sentido se les faltó al respeto. Solo quieren salir a defenestrarme porque pensaron que podían hacer lo que querían en una casa donde se les trataba como gente: comían lo que querían, disfrutaban toda la tarde paseándose con el bolt para hacer sus compras. Nunca se les prohibió, porque por la tarde yo ya no estoy por acá y ellas quedaban libres.
Ahora quiero que entiendan una cosa, señores del grupo de Facebook “Busco empleo, doy empleo, doy trabajo”: hay de todo un poco, muchos salen a publicar cosas que no son reales. Lo que realmente puedo hacer es, con todos los testigos que tengo, demandar a esa plataforma que no sabe lo que ocurrió. ¿O porque yo soy deficiente debo dejar que me pasen encima? Lo malo sería no hacerlos trabajar y no pagarles. Se les paga a cada uno como corresponde y en la fecha.
La réplica que ellos tienen, o que quieren, no se hace como ellos quieren. Esto tienen que venir acá y contar su versión, y van a ver que la cámara incluso yo mandé cortar cuando se quejaron. Puntos ciegos tienen para cambiarse cuando quieren, podrían ingresar en el baño y salir, a no ser que cada una se desnudara frente a la otra, pero eso ya es otro departamento.
Amén, y que Dios se apiade de la maldad de ustedes, que algún día se van a tropezar y encontrar el castigo divino. Me cansé de decirles que en horas de trabajo no se puede usar el celular, y ellos se pasaban chateando con A, con B, con C, no sé con quién, inclusive sentados en la cocina y olvidándose de sus quehaceres laborales. Esto y otras cosas fueron juntándose para que se den cuenta de que no podían hacer lo que querían, y por eso finalmente nos despedimos. Jamás tuve la osadía ni el interés de mirarles en la cámara.

