¿CÁRCEL POR PRESTACIÓN ALIMENTICIA? CUÁNDO ES JUSTICIA Y CUÁNDO ES UN GRAVE ERROR

CIUDAD DEL ESTE (Reflexión por Charly Friendz) Meter preso al papá de tus hijos por no pasar plata es una de las decisiones más difíciles y conversadas en nuestro país, porque la realidad nos muestra dos situaciones totalmente distintas. Por un lado, está la dura situación de muchísima gente en nuestro país que vive del día a día, haciendo changas, trabajos independientes o pequeños emprendimientos donde la plata apenas alcanza y a veces simplemente no hay. En esos casos, cuando un hombre no paga porque no tiene, mandarlo a la cárcel es empeorar todo y agrandar el problema, porque encerrado no va a conseguir generar nada. Además, en nuestra realidad, tener antecedentes policiales o judiciales por este motivo ahuyenta a los pocos empleadores que hay; la gente ya no te quiere contratar y eso lo hunde más, haciendo que cumplir con sus hijos sea cada vez más imposible.

Pero la historia cambia por completo cuando el problema no es falta de plata, sino mala voluntad y desprecio. Hay hombres que sí tienen cómo pagar, pero la maldad o la comodidad no los dejan; prefieren gastar en otras cosas, ignoran a sus propios hijos y hasta se dedican a mantener a los hijos de su nueva pareja mientras se olvidan por completo de los suyos. Ahí la cosa es muy diferente y la cárcel sí se vuelve justa y necesaria, porque pasar la plata para la comida y el estudio no es ningún favor ni limosna, es un derecho sagrado de los chicos que hay que hacer respetar a la fuerza. No se puede medir a todos con la misma vara ni tratar igual al que está ahogado por la crisis que al que se burla de sus obligaciones.

Tenemos que aprender a distinguir con claridad entre el padre que está atado de manos por la falta de trabajo y necesita una mano para salir adelante, y el sinvergüenza que tiene cómo responder y se hace el desentendido. Castigar al que genuinamente no tiene solo destruye el futuro de los niños y alarga la agonía, pero ser blandos con el deudor que camina campante gastando lo ajeno es fomentar la injusticia. El verdadero equilibrio está en buscar que los padres laburen y paguen lo que les corresponde, usando la ley con mano dura solo contra los que tienen la plata en el bolsillo y eligen mirar para otro lado.

 

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