CIUDAD DEL ESTE (Salud por Charly Friendz) La celulitis es conocida popularmente como “piel de naranja” y se debe al almacenamiento de grasa en compartimentos fibrosos bajo la piel. Es muy común, afecta principalmente a mujeres y suele tener un impacto estético más que médico. Aunque no representa un riesgo grave para la salud, puede generar incomodidad y preocupación. Su aparición está relacionada con factores hormonales, genéticos y de estilo de vida. Muchas personas buscan tratamientos estéticos para mejorar la apariencia, aunque la celulitis no desaparece por completo. Es importante entender que se trata de una condición frecuente y que no implica necesariamente un problema clínico.
El lipedema, en cambio, es una enfermedad del tejido graso que se manifiesta con acumulación anormal de grasa, especialmente desde la cadera hasta los tobillos. A diferencia de la celulitis, el lipedema es doloroso al tacto y no responde a dieta ni ejercicio. Casi siempre afecta solo a mujeres y suele confundirse con obesidad o celulitis rebelde. Este error de diagnóstico retrasa la atención adecuada y genera frustración en quienes lo padecen. El lipedema puede provocar sensación de pesadez, moretones fáciles y limitaciones en la movilidad. Reconocerlo como una enfermedad es fundamental para acceder a tratamientos que mejoren la calidad de vida.
El linfedema es distinto porque no se trata de grasa acumulada, sino de líquido linfático retenido por un mal funcionamiento del sistema linfático. La pierna se hincha, se siente pesada y con el tiempo puede presentar cambios en la piel. Puede aparecer tras cirugías, infecciones o de manera primaria por alteraciones congénitas. El linfedema requiere atención médica especializada porque, sin tratamiento, puede avanzar y complicarse. Muchas personas que creen tener celulitis persistente en realidad pueden estar frente a lipedema o linfedema sin diagnosticar. Por eso, si hay dolor, pesadez o hinchazón que no baja, lo recomendable es consultar a especialistas en angiología, flebología o linfología.
