NACIONALES (Realidades por Carlos Roa) En un acto litúrgico realizado el domingo 27 de septiembre pasado en la capital de la fe, Caacupé, se realizó la santa misa de los domingos. En la homilía se habló de los migrantes y refugiados en nuestro país; por la expresión del monseñor Pedro Collar, hasta se caían lágrimas en la santa misa por las palabras tan acogedoras de que tenemos que darles ayuda a cualquier migrante o refugiado, y que no seamos malvados, como dijo el monseñor. Sin embargo, existe la otra parte en donde muchos inmigrantes vienen al país a cometer delitos. Tal es el caso de este brasileño, el gerente de Tokutokuya, Edis Ouriel Correia, quien, gracias a las patronas coreanas Elizabeth y Ana Kim, tiene inmunidad para acosar a las paraguayas que trabajan en esa empresa, según relató nuestra fuente a este medio. También agregó que este rufián tendría un amorío con una de ellas y que, en sus horas vagas, sortea a cuál de las funcionarias va a acosar.
Ahí nos preguntamos, referente a la homilía que hizo el monseñor Pedro Collar, si hay algunos individuos que ingresan a nuestro país disfrazados de ovejas, pero en realidad son lobos feroces. Todo esto ocurre gracias a una institución del Estado que tendría que velar de punta a punta, de norte a sur y de este a oeste, pero que es la más corrupta de Latinoamérica: la Dirección General de Migraciones de nuestro país. En esta institución hay denuncias de ventas de pasaportes, venta de estadías y de sellos para continuar más tiempo en nuestro país. Gracias a ellos, la cuna del PCC y el Comando Vermelho es Paraguay, donde ellos mismos relatan en algunas entrevistas clandestinas: “É muito fácil comprar a estadia no Paraguai, o funcionário de migrações é muito barato”, según relatan algunos miembros del PCC o del Comando Vermelho.
Por ejemplo, dice que se lo vio también a Jorge Kronawetter ese domingo 27 de septiembre pasado en la misa comulgando, orando supuestamente, pidiendo perdón supuestamente o no se sabe qué, pero estaba acompañado de su señora esposa. Este señor, desde que ingresó, nunca hizo nada para limpiar la casa de las bazofias que tiene Migraciones, como Virgilio Miertes, Éver González, Hugo Vera «Faca», Tito Visconti, Arzamendia, Derlis Olmedo «el hombre del Pontiac», Víctor Peralta, y también está Jorge Roa, conocido como «Zapatito de Cristal»; en fin, muchos que estuvieron vendiendo documentos a delincuentes para poder tener estabilidad y poder cometer sus hechos facinerosos en nuestro país.
Y ahí es donde vemos la balanza donde sopesa de un lado una cosa y del otro lado otra cosa. De lo que dijo Collar, que hay que cuidar y ser amigo del migrante y del refugiado, del otro lado tenemos un peso mayor donde hay delincuencia, asalto, homicidio, violaciones y otras yerbas. En este caso particular, hablamos del acosador rapái que viola todos los derechos de la dignidad de la mujer paraguaya y que también, según dijo la fuente, estos están mancomunados con la Dirección del Ministerio de Trabajo, en donde a ellos no les importa ni un chiqui que las empleadas vayan a denunciar despidos injustificados o maltrato laboral.
Según nuestro vocero, del propio ministerio dicen que llaman y hablan con el director regional de Trabajo y algunos compañeros de ruta para omitir, mirar hacia otro lado, hacerse del lente hū y arreglar a favor de la empresa Toku Importados. El que llama a la dirección dice que en estas palabras le responden: “no te preocupes, arreglen nomás ustedes y ya les va a llegar el auspicio$$$”.
En fin, acá vemos al inmigrante, al emigrante y al refugiado; vemos a los acosadores y a los que dan pase libre a facciones criminales: a funcionarios de Migraciones corruptos que ya fueron publicados, que ingresaron algunos que otros como contratados y venían en colectivo, y hoy se pasean con vehículos de alta gama. ¿Dónde está el secreto de conseguir tantas ventajas en estas funciones? Señor caro lector, usted saque la conclusión; nosotros no aumentamos ni inventamos, solo relatamos la verdad de la vox populi y de algunos de nuestros informantes o fuentes adheridos a este medio.


