CIUDAD DEL ESTE (Por Charly Friendz) Esta noche mi mente viaja directo hacia tu espacio y me descubro deseando ser parte de tu entorno más íntimo. Quisiera convertirme en esas sábanas que se enredan con suavidad entre tus piernas mientras buscas el descanso, o transformarme en la almohada a la que te abrazas en la penumbra. Quisiera ser ese refugio cercano que roza tus labios, que prueba de tu humedad y que conoce de cerca el ritmo de tu respiración cuando el mundo afuera se apaga. Si tan solo pudiera, me convertiría en la luna de esta noche para velar en silencio tus sueños, admirándote desde lo alto y acariciando tu piel con el hilo de luz plateada que se cuela sutilmente por tu ventana.
Deseo con intensidad estar justo ahí, en ese instante en que la piel se vuelve más sensible a la menor caricia y donde el pecho se agita al ritmo inconfundible de un anhelo que despierta. Quisiera habitar ese rincón exacto donde nace tu deseo más puro, ese lugar sagrado donde nadie puede negarte nada y donde tus gemidos se escuchan como un eco suave en medio del silencio. Me imagino acompañando cada uno de tus pensamientos, convirtiéndome en la tentación que te eriza la espalda y en el motivo de que la distancia se acorte por un momento en tu imaginación, haciendo que todo lo lejano se sienta peligrosamente real.
Esta noche quisiera ser la poesía que ronda por tu cabeza, ese verso lejano que lees despacio y que de pronto se queda a vivir entre tus labios. Anhelo ser la inquietud provocada por estas letras y ese calor constante que va recorriendo tu cuerpo mientras imaginas el roce de mis manos sobre ti. Quisiera que cada uno de mis besos adquiera la firmeza de la realidad, sintiendo cómo el deseo te envuelve por completo y te deja esperando, con la piel encendida y la respiración contenida, ese momento perfecto en el que ambos podamos florecer en un mismo suspiro.
