Diferencia entre medicina tradicional y medicina alternativa

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Por Dr. Ñana´ì

La medicina alternativa se suele distinguir por sus métodos holísticos, lo que significa que el médico o terapeuta trata a la persona globalmente en vez de tratar solamente su enfermedad o trastorno.

En la medicina alternativa, muchos terapeutas también tienen en cuenta las necesidades emocionales y espirituales de sus pacientes. Este enfoque holístico y humanista contrasta con el de la medicina tradicional, que tiende apoyarse en pruebas de alta tecnología y a concentrarse en los aspectos puramente físicos de la enfermedad.

La mayoría de los procedimientos de la medicina alternativa todavía no se han hecho un hueco en los hospitales generales ni en las consultas de los médicos titulados, de modo que es posible que su médico no esté informado sobre ellos. De todos modos, hay centros de medicina integral de reciente creación que ofrecen una mezcla de tratamientos tradicionales y alternativos. En estos centros le pueden recetar un analgésico (como hacen los médicos tradicionales) y un masaje terapéutico para tratarle un problema crónico de espalda. Estos centros suelen contar con un personal mixto, integrado tanto por médicos titulados como por especialistas titulados en las distintas terapias alternativas ofertadas.

A pesar del rápido crecimiento que ha experimentado este campo, la mayoría de terapias alternativas no están cubiertas por las compañías médicas. Esto obedece en gran medida a que se han hecho pocos estudios científicos para corroborar la eficacia de esos tratamientos (a diferencia de la medicina tradicional, que se basa en gran medida en ese tipo de estudios). La mayoría de terapias alternativas se basan en prácticas milenarias y en el boca a boca

¿Qué riesgos implican?

La falta de estudios científicos implica que algunos de los problemas posiblemente asociados a las terapias alternativas pueden ser difíciles de identificar. Y lo que es más, casi todos los estudios realizados se han hecho con adultos; hay muy pocas investigaciones sobre los efectos de la medicina alternativa en niños. Aunque algunas prácticas como la oración, los masajes y los cambios en el estilo de vida se suelen considerar complementos seguros a los tratamientos de la medicina tradicional, otros tratamientos —sobre todo los que suponen utilizar plantas medicinales— pueden implicar riesgos.

A diferencia de los medicamentos que se venden con o sin receta médica, las plantas medicinales y los productos elaborados con ellas no están rigurosamente regulados por la FDA. No tienen que pasar extensos controles antes de ser comercializados ni tienen que cumplir ningún criterio de calidad. Esto significa que, cuando usted compra un frasquito de cápsulas de ginseng, es posible que la cantidad de esta planta varíe de una cápsula a otra, lo que supondrá que algunas de las cápsulas contendrán una cantidad muy inferior de sustancia activa a la especificada en la etiqueta. Dependiendo de la procedencia de la materia prima, es posible que las cápsulas también contengan otras plantas e incluso fármacos, como esteroides. Las plantas procedentes de países en vías de desarrollo a veces están contaminadas con pesticidas y metales pesados.

También existe la posibilidad de que los padres les den a sus hijos mucha más cantidad de la planta medicinal que les hayan recomendado creyendo erróneamente que, al ser natural, una dosis superior no les hará ningún daño. Pero muchas plantas contienen potentes sustancias químicas; de hecho, aproximadamente el 25% de todos los medicamentos que se venden en las farmacias con receta médica se fabrican con sustancias de origen vegetal.

Elegir a un terapeuta también puede plantear problemas. Aunque en muchos estados hay colegios profesionales de acupuntores y masajistas, por ejemplo, no hay ningún organismo federal que controle a todos los terapeutas de medicina alternativa o fije criterios de calidad sobre los tratamientos que administran. Básicamente, al no haber títulos oficiales de estas especialidades casi cualquiera puede autoproclamarse terapeuta, independientemente de que esté o no suficientemente preparado.

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