CIUDAD DEL ESTE (por Charly Friendz) No te imaginas lo que daría en este instante por volver a escuchar tu voz o por reírme una vez más de tus malos chistes. Extraño incluso sentarme a tomar un café a tu lado, aunque nunca me haya gustado, solo por el simple placer de compartir el espacio contigo. A veces no nos damos cuenta de que aquello que hacíamos por mera rutina, lo que ya sentíamos como una parte natural de nuestra vida y dábamos por seguro, de repente desaparece. Es ahí, en medio del silencio, cuando el vacío nos enseña a valorar lo que tuvimos y empezamos a extrañar con el alma cada pequeño detalle que antes parecía insignificante.
Daría lo que fuera por revivir esas pláticas interminables y las llamadas a medianoche que me despertaban, cuando yo estaba más dormida que despierta pero feliz, porque escucharte era sencillamente maravilloso. Sin embargo, ya no te tengo; hace mucho tiempo que te perdí y me quedé con tanto de ti habitando en mi interior que hoy, francamente, no sé cómo aprender a vivir sin tu presencia. Me haces una falta inmensa y me descubro buscando tu recuerdo en los rincones de mi mente, anhelando la forma en que te frotabas la nariz cuando algo te molestaba o la manera disimulada en que me reclamabas cuando sentías celos, aunque jamás te gustara reconocerlo.
Añoro con locura la calidez de tu sonrisa y la memoria de esos besos tiernos, apasionados y ardientes en los que el mundo se detenía y nos hacíamos uno solo. Todo eso se desvaneció en el tiempo y jamás volví a saber de ti, por más que te busqué en todos los lugares posibles. Hoy me queda la huella de tu paso por mi vida, el aprendizaje amargo de la ausencia y este amor que no encontró a dónde ir, dejándome atrapada en el dulce recuerdo de todo lo que fuimos y que nunca más volverá a repetirse.
