FÓSFORO Y VOLCÁN

CIUDAD DEL ESTE (Realidad, por Esteban Ross) En una relación primera o ya acostumbrada entre un hombre y una mujer existen varios ítems que deja un volcán en erupción, por eso dicen los conocedores que un abrazo ya es el motivo para encender esa lava femenina que surge de su cuerpo, de la mente para llegar a divagar el momento en que está siendo poseída por su par. Hay un cuento o una historia o tal vez experiencia propia que dicen algunos dedicados a pensar que el abrazo más el beso es lo que deja a punto de disparar las emociones y que pueda pasar la estratosfera de la relación para que esto sea positivo para ambos y en una forma de dimes y diretes se clama llegamos a la luna.

Tu abrazo es el fósforo que despierta el volcán, no es abrazo, es incendio.

Llegas con la calma de quien no quiere hacer ruido, y basta un roce tuyo para que todo en mí tiemble. Dejas un rastro de lava y fuego en la piel, un camino que no se borra, que baja lento por mi cuello, se detiene en mi pecho, respira ahí, y sigue ardiendo más abajo, donde te espero.

No me abrazas, me enciendes.

Me vuelves erupción contenida, temblor dulce, jadeo callado, piel que pide más de tu fuego.

Quédate así, un segundo más, con tu fósforo encendido sobre mi volcán, que quiero derretirme entero en ese incendio que dejas en mí.

Wordpress Social Share Plugin powered by Ultimatelysocial
× ¿Cómo puedo ayudarte?