CIUDAD DEL ESTE (Realidades por Charly Friendz) Es notable como por todos lados se puede ver a gente joven y mayor buscando trabajo arduamente, muchos publican diciendo que están “para lo que sea” mientras sea honesto, y digno… claro, acá no estamos hablando de humillaciones ni de trabajo esclavo, todos están que les “uuurge trabajar” pero cuando se presenta la oportunidad, cuando por fin las capacidades y aptitudes del desempleado coinciden con la búsqueda de algún empleador y se presenta la oportunidad del “trabajo digno” sencillamente huyen. Pero antes, obligatoriamente, hacen pasar mal al que está buscando funcionario.
En otra muestra más de total falta de interés y responsabilidad es que buscando una persona capacitada, tampoco con doctorados, sencillamente alguien con ganas de trabajar, con conocimientos básicos de computadora y con buena predisposición a hacer las cosas bien y no estar reclamando y refutando cada indicación que se le da, se comunicó con esta redacción una joven de nombre Edith, que según dijo reside en las inmediaciones de Gas del Este, allá por el km 10 de nuestra ciudad.
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En principio se conversó vía telefónica para no hacer gastar el tiempo y recursos de nadie, la primera entrevista siempre es a través del teléfono, sea por llamada, por video llamada o sencillamente por audios de Whatsapp en donde esta joven se mostraba muy entusiasmada con la posibilidad de empleo, es así que marcamos una recogida para poder acercarle a ella hasta el lugar de trabajo y conocer nuestra redacción, ya que la misma manifestó no tener medios para irse, ni plata para pagar el motobolt ni nada. Con la mejor predisposición, fuimos hasta el lugar indicado para buscarla. ¿El resultado? Un plantón absoluto. Cuando se le llamó para saber qué pasaba, la respuesta fue tan descarada como insólita: se había ido a la cancha a jugar un partido. Ni un aviso previo para evitar el viaje en vano, ni un amago de disculpa. Sencillamente, el torneo de la plaza tuvo más peso que una oportunidad real de empleo.
Pensando inocentemente que se trataba de un «descuido», se le dio una segunda oportunidad y se la citó formalmente en la redacción para el día de hoy. ¿Apareció? No. Tampoco avisó, ni dio explicaciones. Volvió a dejar en la nada a un equipo que verdaderamente necesita contratar y, lo que es peor, le quitó el espacio a alguien que de verdad se está muriendo de ganas de trabajar de forma honesta.
Si de esta manera se comporta alguien antes de firmar un contrato o pisar la oficina por primera vez, ¿qué se puede esperar de su desempeño diario? ¿Irá a trabajar solo cuando no tenga un compromiso deportivo o ganas de tomar cerveza? Esto deja al desnudo una triste realidad: a muchísima gente no le «urge trabajar», le urge plata fácil para sostener la joda. Usan el discurso de la necesidad como fachada, pero a la primera de cambio demuestran que la responsabilidad, el respeto al tiempo ajeno y las ganas reales de salir adelante les quedan demasiado grandes.


