MIGUEL PRIETO, GRAN DESUBICADO Y “ÑEMBO MBARETE

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Concejal megalómano y bravucón

miguel prieto

El gremio de trabajadores de la vía pública de CDE, de encontrar una solución para los problemas que les viene acogotando desde tiempo atrás, cuando asume Dilma Rousseff, la presidencia del Brasil, y con alma de guerrillera, resolvió no combatir al contrabando, sino matar al hermano paraguayo, así como está escrito en la Biblia, cuando Caín mató a Abel por envidia. Porque CDE es un polo comercial de mucha trascendencia, por ser un país que cobra menos impuestos que el propio Brasil, que tiene más o menos 70 impuestos para cobrar.

Entonces buscando una mejor alternativa para mejorar esta situación la cesante venida de compradores ocasionales, por culpa de esta situación, que en ningún momento, ni la lora McLeod intentó tratar de intervenir como autoridad y más todavía como mayordomo de la ciudad en que vivimos. Fueron a la Junta Municipal buscando esta voz de aliento de aquellos electos por el pueblo y son funcionarios públicos pagados por todos los que trabajan en esta ciudad.

Los mesiteros pidieron a los concejales dejar de lado la campaña política y escuchar a todas las partes, obviando el sectarismo y trabajando por todos los trabajadores. Esto cuando apenas empezaba la reunión con los miembros de la Junta Municipal.
Cuando se desarrollaba el encuentro con normalidad llega el edil Miguel Prieto quien se mostraba muy nervioso, y el concejal Celso Miranda, (Kelembú), luego de que éste haya intervenido e hiciera uso de palabra los ánimos comenzaron a calentarse por las diversas acusaciones que hacía.
El dirigente de la vía pública Nery Chávez durante uso de palabra le preguntó a Miguel Prieto por qué se guía por las palabras de una persona que ya no es vendedor y que incluso le debe dinero al concejal Prieto como es el caso de Javier Miranda, y éste le confirmó que es verdad que existe una deuda de Javier Miranda con él. En la sesión anterior justamente Miguel Prieto era el que más defendía a Javier Miranda en las acusaciones que realizaba.
Los mesiteros acusaron al concejal Celso Miranda de querer apropiarse de los puestos de trabajos para ubicar ahí a sus amigos que trabajan con él. Ante esta acción una persona intervino y manifestó, “kelembú” no vengas a querer hablar de honestidad y transparencia si nos conocemos todos en el centro, sabemos cuál es tu trabajo y lo que hacen tus pirañitas”, luego de esta intervención el concejal Celso Miranda desapareció del lugar, abandonó la sede legislativa y no participó más de la reunión posterior que se realizó en la sala de la presidencia.
Después el concejal Miguel Prieto, muy fuera de sí, comenzó a gritar, ofender, maltratar verbalmente y a acusar a todos los trabajadores de la vía pública de deshonestos coimeros, maleducados e irrespetuosos. Y quién es este pedazo de badulaque, servidor de ocasión en un estado, para gritar a los que lo votaron? Quién es este que todavía no sabe limpiarse el culo y quiere hacerse el bravucón? Lo que debe hacer es lavarse el trasero antes de rebatir con bravuconadas a sus conciudadanos trabajadores que buscan salida para seguir trabajando. Que sea un luchador y quiera sacarle al clan Z a zacarías de su cuartel está bien, pero no se puede refutar al ciudadano por decir la verdad, con bravuconadas, prepotencia y egolatría. En muchos casos la gran enfermedad de estos supuestos ricos de ignorancia sufren de megalomanía y piensan que son los mejores y sin ellos no se puede dar el siguiente paso. Aprendé a saber tu obligación como concejal y no quieras atropellar ni intimidar al ciudadano. El pasaje al más allá muchas veces ocurre por estos casos, donde los bravucones se vuelven óbitos, dijo un mesitero.

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