CIUDAD DEL ESTE (Realidades por Carlos Roa) Hablar de historia exige honestidad y respeto, algo que tristemente brilló por ausencia en las recientes declaraciones del presidente de Brasil al referirse a nuestro país y a la Guerra de la Triple Alianza. Pretender juzgar un conflicto tan sangriento mirando únicamente un papel de declaración de guerra, mientras se ignoran olímpicamente los antecedentes, es una falta de respeto a la memoria de todo el pueblo paraguayo.
Para empezar a refrescarle la memoria al Lu-nático mandatario brasileño, conviene recordar cómo se gestó realmente aquel conflicto:
- La prepotencia imperial: En su momento, el Imperio del Brasil impuso la llamada «diplomacia de las cañoneras», desplegando fuerzas militares por tierra con Mena Barreto y por agua con el almirante Tamandaré contra Uruguay.
- La paz rechazada: El gobierno paraguayo intentó actuar como mediador para lograr la paz entre Brasil y Uruguay, pero el Imperio rechazó de plano cualquier salida pacífica.
- Invasiones y abusos: Brasil invadió ciudades indefensas como Cerro Largo y Villa de Melo, atacó el buque Villa del Salto y bombardeó Paysandú antes de consolidar su alianza contra nosotros.
- La legítima defensa: Paraguay había advertido sobre la ruptura del equilibrio en la región del Río de la Plata. Cuando rompimos relaciones diplomáticas y emprendimos la Campaña Norte, lo hicimos respaldados por informes de inteligencia del general Resquin al mariscal Francisco Solano López, que confirmaban que se estaban preparando para atacarnos.
El presidente de Brasil omite convenientemente toda esta etapa previa. Prefiere callar el brutal exterminio, el saqueo sistemático y el despojo territorial sin ningún sustento histórico legítimo que perpetraron bajo una alianza ominosa. En la historia real, un conflicto no se mide solo por quién disparó primero o firmó el papel inicial, sino por las acciones políticas, militares y diplomáticas que obligaron a un país a defender su propia existencia.
Lo más irónico de todo esto es una realidad inocultable: el noventa por ciento de los brasileños desconoce por completo la verdad sobre la Guerra de la Triple Alianza. Ese capítulo oscuro no se enseña en sus escuelas ni forma parte de sus programas de estudio oficiales. Resulta, por lo menos, contradictorio escuchar al presidente de Brasil dar lecciones al mundo o señalar culpas ajenas cuando su propio país arrastra el peso histórico de una masacre y un despojo sin nombre contra una nación soberana.
Los paraguayos no buscamos revanchas, pero tampoco vamos a permitir que se distorsione la verdad ni que se pisotee la memoria de nuestros héroes y mártir. La soberanía y la dignidad de nuestra patria no se negocian, y la verdadera historia no se borra con discursos convenientes
