Una presidenta MALUCA

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Dilma-Rousseff-Do-I-look--010La presidenta del Brasil Dilma Rousseff, estaría potenciando a gobernantes autoritarios que afecta enormemente el comercio fronterizo que a su vez es sinónimo de la falta total de respeto hacia el Paraguay al que supuestamente llaman de “país hermano”.

Los que estamos afuera, podemos en todo caso no estar de acuerdo con lo que establece la Constitución de cada país. Pero eso no significa que podemos dejar de respetarlo, porque orienta a los países independientes.

Nadie tiene derecho a excluir a un país y generarle perjuicio económico e incluso represalias, teniendo en cuenta que muchos brasileños trabajan y subsisten trabajado en el territorio paraguayo. Por eso, es totalmente contradictoria la postura del gobierno brasileño.

Esta actitud generaría además caos en la ciudad de Foz de Yguazú, teniendo en cuenta que la mayoría de los extranjeros que llegan a esta ciudad son oriundos de la referida localidad. La intención de Rousseff sería instalar una Zona Franca en el lado brasileño ocasionando estragos a Ciudad del Este. Acaso el Paraguay no es el mayor comprador de productos brasileros?

Rousseff se pone al lado de dictadores. Primero ofrece su amistad al tiempo de trabajar con a gobernantes autoritarios como lo fue Hugo Chávez, que ordenaba invadir emisoras de televisión, censura periódicos y otras actividades altaneras.

Preocupa vehementemente que conceda su afecto a un país dictatorial como Irán con (Mahmoud) Amadinejad al frente. Preocupa que dirija una mirada complaciente a Bashar al-Assad, de Siria, que hace matar a sus compatriotas porque no comulgan con él. Preocupa su afición hacia gobernantes controvertidos poco adictos a la democracia. El gobierno padece de una ceguera diplomática inaceptable.

No tiene derecho el Brasil de adoptar una postura que implica invasión de competencia en otra nación amiga, cuando la regla del MERCOSUR establece claramente: La libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre países, el establecimiento de un arancel externo común,la libre circulación de personas y la adopción de una política comercial común, la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales entre los Estados partes y la armonización de las legislaciones para lograr el fortalecimiento del proceso de integración.

Nuestra Constitución lo establece. El Brasil no puede interferir en asuntos de otro país. Nuestra constitución respeta la soberanía de toda otra nación. Y así debería hacer con Paraguay.

Ella que conoce de la injusticia –  considerando que fue salpicada por hechos ilícitos penados por la Ley, asume actitudes salafrarias contra nuestro país.

Rousseff es investigada por el Tribunal Supremo por el vasto caso de corrupción en la petrolera estatal Petrobras. Fue a pedido de cuatro partidos de la oposición brasileña

Rousseff fue citada por un ex alto cargo de Petrobras como beneficiaria indirecta de la red de corrupción. Las irregularidades en las que fue citada Rousseff supuestamente ocurrieron antes de que fuera elegida para su primer mandato, cuando era ministra del Gobierno del expresidente  Luiz Inácio Lula da Silva.

En estos días, más de un millón de personas tomó las calles de todo Brasil para protestar contra esta alocada presidenta y para clamar «basta» a la corrupción que carcome la petrolera Petrobras y otros organismos públicos.

En decenas de ciudades, entre ellas Brasilia, Río de Janeiro, Belo Horizonte (sureste), Fortaleza (noreste) y Porto Alegre (sur) hubo concentraciones de al menos decenas de miles de personas, que pusieron en evidencia el creciente descontento de las clases medias con el Gobierno brasileño.

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