El uso de celulares puede ocacionar cáncer

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Existen tres razones principales por las que la gente se preocupa de que los teléfonos celulares puedan causar ciertos tipos de cáncer u otros problemas de salud:

  • Los teléfonos celulares emiten energía de radiofrecuencia (ondas de radio), una forma de radiación no ionizante. Los tejidos que están más cerca de donde se sujeta el teléfono pueden absorber esta energía.
  • El número de usuarios de teléfonos celulares ha aumentado rápidamente. De acuerdo a la Asociación de Telecomunicaciones Celulares e Internet (Cellular Telecommunications and Internet Association), para el año 2010, había más de 303 millones de personas suscritas a servicios de teléfonos celulares en Estados Unidos. Este es un aumento de casi tres veces los 110 millones de usuarios que había en el año 2000. A nivel mundial, la Unión Internacional de Telecomunicaciones calcula que la cifra de personas suscritas a servicios de teléfonos celulares es de 5 mil millones.
  • Con el tiempo, el número de llamadas diarias con teléfonos celulares, la duración de cada llamada y la cantidad de tiempo que las personas usan dichos teléfonos han aumentado. La tecnología de teléfonos celulares ha experimentado cambios considerables.

¿Qué es la energía de radiofrecuencia y cómo afecta al cuerpo?.

La energía de radiofrecuencia es una forma de radiación electromagnética. La radiación electromagnética se puede clasificar en dos tipos: ionizante (p. ej., los rayos X, el radón y los rayos cósmicos) y no ionizante (p. ej., la radiofrecuencia, la frecuencia sumamente baja o la frecuencia eléctrica).

Se sabe que la exposición a la radiación ionizante, como la de radioterapia, aumenta el riesgo de cáncer. Sin embargo, aunque muchos estudios han examinado los posibles efectos para la salud de la radiación no ionizante procedente de radares, de hornos de microondas y de otras fuentes, actualmente no existe evidencia firme de que la radiación no ionizante aumenta el riesgo de cáncer.

El único efecto biológico de la energía de radiofrecuencia que se conoce es el calentamiento. La capacidad de los hornos de microondas para calentar los alimentos es un ejemplo de este efecto de la energía de radiofrecuencia. La exposición a la radiofrecuencia emitida al usar un teléfono celular causa calentamiento; sin embargo, no es suficiente para aumentar la temperatura del cuerpo en forma que se pueda medir.

Un estudio reciente mostró que cuando una persona usaba un teléfono celular durante 50 minutos, los tejidos del cerebro del mismo lado de la cabeza donde estaba la antena del teléfono transformaban, por metabolismo, más glucosa que los tejidos del lado opuesto del cerebro. Los investigadores advirtieron que estos resultados son iniciales y que los posibles resultados para la salud de este aumento en el metabolismo de glucosa todavía se desconocen.

¿Qué han mostrado las investigaciones sobre los posibles efectos causantes de cáncer de la energía de radiofrecuencia?.

Aunque ha habido cierta preocupación de que la energía de radiofrecuencia procedente de los teléfonos celulares que se colocan cerca de la cabeza pueda afectar al cerebro y a otros tejidos, a la fecha no hay evidencia de los estudios de células, de animales o de humanos de que la energía de radiofrecuencia pueda causar cáncer.

Generalmente se considera que para que se forme el cáncer es necesario que haya daño al ADN. Sin embargo, la energía de radiofrecuencia, a diferencia de la radiación ionizante, no causa daño al ADN en las células, y no se ha encontrado evidencia de que cause cáncer en los animales ni que aumente los efectos carcinogénicos de sustancias carcinógenas conocidas en animales.

Los investigadores han llevado a cabo varios tipos de estudios epidemiológicos para investigar la posibilidad de que exista una relación entre el uso de teléfonos celulares y el riesgo de tumores cerebrales malignos (cancerosos), tales como gliomas, así como tumores benignos (no cancerosos), como neuromas acústicos(tumores en las células del nervio responsable de la audición), la mayoría de los meningiomas (tumores en las meninges, las cuales son membranas que cubren y protegen el cerebro y la médula espinal), y lostumores de glándula parótida (tumores en las glándulas salivales).

En un tipo de estudio, llamado estudio de casos y controles, se compara el uso de teléfonos celulares por personas con estos tipos de tumores y por personas que no tienen dichos tumores. En otro tipo de estudio, llamado estudio de cohortes, se hace el seguimiento a un grupo grande de personas por un tiempo determinado y se compara el índice de estos tumores entre las personas que usaron teléfonos celulares y las que no los usaron. Los datos de incidencia de cáncer pueden analizarse también por un tiempo para ver si los índices de cáncer cambiaron en las poblaciones grandes durante el periodo en que el uso de teléfonos celulares aumentó drásticamente. Los resultados de estos estudios, por lo general, no han proporcionado evidencia clara de una relación entre el uso de los teléfonos celulares y el cáncer; no obstante, ha habido hallazgos estadísticamente significativos en determinados subgrupos de personas.

A continuación se resumen las conclusiones de estudios específicos de investigación:

 

  • El Estudio Interphone, llevado a cabo por un consorcio de investigadores de 13 países, es el más grande estudio de casos y controles de salud sobre el uso de teléfonos celulares y los tumores de cabeza y de cuello. Los análisis más publicados de este estudio no han revelado aumentos estadísticamente significativos en los cánceres de cerebro o del sistema nervioso central que estén relacionados con un mayor uso de teléfonos celulares. Un análisis reciente mostró un aumento estadísticamente significativo, aunque moderado, en el riesgo de glioma en la proporción pequeña de participantes del estudio quienes pasaron más tiempo total en llamadas de teléfonos celulares. Sin embargo, los investigadores consideraron este hallazgo como no concluyente porque sintieron que el grado de uso reportado por algunos participantes no era probable y que los participantes que reportaron grados más bajos de uso al parecer tenían un menor riesgo de cáncer de cerebro comparados con gente que no usó teléfonos celulares regularmente. Otro estudio reciente del grupo no encontró relación entre el sitio de los tumores de cerebro y las regiones del cerebro que estuvieron expuestas a concentraciones más altas de energía de radiofrecuencia procedente de los teléfonos celulares.
  • Un estudio de cohortes en Dinamarca relacionó la información de facturación de más de 358 000 suscriptores de teléfono celular con los datos de incidencia de tumores de cerebro del Registro Danés de Cáncer. El análisis no encontró relación entre el uso de teléfonos celulares y la incidencia de glioma, de meningioma o de neuroma acústico, ni siquiera entre personas que habían estado suscritos a teléfonos celulares durante 13 años o más.
  • El estudio prospectivo del Millón de Mujeres en el Reino Unido encontró que el uso de teléfonos celulares reportado por los mismos usuarios no estuvo asociado con un riesgo mayor de glioma, de meningioma o con tumores que no son del sistema nervioso central. Los investigadores encontraron que el uso de teléfonos celulares durante más de 5 años estaba relacionado con un riesgo mayor de neuroma acústico y que el riesgo de estos tumores aumentaba con una mayor duración del uso de teléfonos celulares. Sin embargo, la incidencia de estos tumores en hombres y mujeres del Reino Unido no aumentó de 1998 a 2008, aun cuando el uso de teléfonos celulares aumentó dramáticamente en esa década.
  • Un estudio inicial de casos y controles en Estados Unidos no pudo demostrar una relación entre el uso de teléfonos celulares y gliomas o meningiomas.
  • Algunos estudios de casos y controles en Suecia encontraron tendencias estadísticamente significativas de un mayor riesgo de cáncer de cerebro para el grado total de uso de teléfonos celulares y los años de uso entre quienes comenzaron a usar esos teléfonos antes de los 20 años de edad. Sin embargo, otro estudio grande de casos y controles en Suecia no encontró un mayor riesgo de cáncer de cerebro en gente de 20 a 69 años de edad. Además, el estudio internacional CEFALO, el cual comparó a niños que fueron diagnosticados con cáncer de cerebro de 7 a 19 años de edad con niños similares sin ese diagnóstico, no encontró relación entre su uso de teléfonos celulares y el riesgo de cáncer de cerebro.
  • El Programa del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER), el cual da cuenta de la incidencia del cáncer en Estados Unidos, no encontró un aumento en la incidencia de los cánceres de cerebro o de otros cánceres del sistema nervioso central entre 1987 y 2007, pese al aumento drástico en el uso de teléfonos celulares en este país durante ese periodo. Del mismo modo, los datos de incidencia de Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia para el periodo de 1974 a 2008 no indicaron un incremento en la incidencia, ajustada a la edad, de tumores de cerebro. Un estudio del año 2012 llevado a cabo por investigadores del NCI, el cual comparó los índices observados de incidencia de glioma en SEER con los índices pronosticados con base en los riesgos observados en el estudio Interphone, encontró que los índices pronosticados estaban de acuerdo con los índices observados en EE. UU. Los investigadores compararon también los índices de SEER con los índices pronosticados basándose en un estudio Sueco publicado en 2011. Ellos determinaron que los índices pronosticados eran al menos 40% más altos que los índices reales de EE. UU, e incompatibles con ellos.
  • Estudios de trabajadores expuestos a energía de radiofrecuencia no han mostrado una evidencia de mayor riesgo de tumores de cerebro entre los técnicos electrónicos, los técnicos de aviación, o los técnicos de control de incendios de la Marina de EE. UU., o quienes trabajan en un programa de prueba de pulsos electromagnéticos, en obreros de fábricas de utensilios de plástico, en obreros fabricantes de teléfonos celulares o en el personal de la Marina que presenta una alta probabilidad de exposición al radar.
El uso del celular no solo acarrea posibles enfermedades sino tambien peligros en las vías públicas o en la misma vivienda. En nuestro país según la Encuesta Nacional de Seguridad Ciudadana, más de la cuarta parte de la población paraguaya (27,37%) declaró haber sido víctima durante el 2008 de al menos uno de los siguientes delitos: corrupción por soborno, asalto de peajero, robo o hurto de CELULAR, vandalismo sobre vehículo automotor, tentativa de robo o hurto en vivienda, lesiones, ataques o amenazas contra las personas, robo con violencia, hurtos personales, robo de moto, bicicleta o vehículo automotor, ofensas sexuales y otros. Según la estadística más de la mitad de la población fue víctima de robo de su teléfono celular y ha ido aumentando en cada año las víctimas fatales.

 

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