CUIDADO CON LO QUE DECIMOS

LA QUEJA TRAE POBREZA, LA GRATITUD TRAE RIQUEZA

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CIUDAD DEL ESTE (Reflexión, por Redacción)  ¿Qué pasa cuando nos quejamos? Una breve reflexión sobre la queja y la gratitud.

¿Se imagina usted si a partir de hoy, todo de lo que usted se queja, sea sacado de su vida?

Sólo imagine esto:

– ¡Ay! ¡no aguanto a mis hijos!

¡Listo! ¡muertos!

– ¡Mi pelo es horrible!

¡Listo! ¡calva (o)!

– ¡Estoy harta (o) de mi trabajo!

Ok, ¡desempleada (o)!

– ¡Mi marido o mi esposa es una plaga!

¡Todo bien, viuda o viudo desde este momento!

– ¡No soporto más este calor!

¡A partir de mañana sólo tendrá nieve y lluvia!

– ¡Mi casa es un desastre!

¡Está bien, Vivirá en la calle a partir de ahora!

¿Qué le parece?

Ahora mire a su alrededor.

¿Qué nos hace diferentes de los demás?

“El sol sale para todos”.

Lo que nos diferencia de los demás son

NUESTRAS ACTITUDES frente a las diversas situaciones.

¡Entonces, alégrese y agradezca por TODO.

Y lo que tenga que cambiar, ¡Cámbielo!

Cuando usted cambia, todo a su alrededor cambia…

Cuando el día empiece, agradezca.

Cuando el día termine, agradezca.

RECUERDE QUE LA QUEJA TRAE POBREZA Y LA GRATITUD ABUNDANCIA

 Pasamos gran parte de nuestro tiempo enfocados en todo eso que no se ajusta a la visión que tenemos de una vida perfecta.

Navegamos con el flujo de la vida quejándonos amargamente de todo aquello que no cuadra con nuestro mapa del mundo.

Y, sin embargo, cada vez que nos quejamos perdemos la oportunidad de agradecer todo lo que sí va bien en nuestra vida. Date cuenta de algo: cuando estás en la queja, no estás en el agradecimiento.

Estas dos acciones son las dos caras de una misma moneda, las dos visiones de un mismo mapa.

Si me quejo porque hoy está lloviendo, no estoy agradeciendo que tengo un paraguas con el que protegerme del aguacero.

Si me lamento por el poco tiempo que me deja el trabajo, no agradezco que, por fin, estoy dedicándome a lo que me apasiona.

Si me enervo mirando el reloj porque mis invitados llegan tarde a comer, no doy las gracias por contar con la compañía de otros seres humanos que están dispuestos a invertir su tiempo estando conmigo.

La queja es propia de nuestra parte infantil, que reacciona mecánica e irreflexivamente ante lo que le repele; el agradecimiento nace del adulto, que valora las distintas dimensiones de una misma situación y se queda con la que más le conviene.

n cambio, si apuestas por el agradecimiento, los valores que transmitas serán radicalmente distintos. Los demás verán en ti compromiso, fuerza, sentido del humor, generosidad y autenticidad.

Estarás enfocado en lo que quieres, y por tanto te moverás por la búsqueda del placer en lugar de por la evitación del dolor.

El agradecimiento, sea interno –expresado sólo para ti- o externo –expresado a los demás- creará una energía en ti que será contagiosa para quienes te rodeen.

Al estar actuando desde tu parte adulta –que es la que reconoce lo bueno que hay en la vida, la que se responsabiliza de sus acciones y la que trata a los demás como lo que pueden llegar a ser y no como lo que son- atraerás a otras personas que se muevan desde ese rol, con lo que crearás un entorno más saludable para ti que estimulará ese círculo virtuoso de agradecimiento.

El agradecimiento es, sobre todo, un antídoto contra la queja. Cada vez que te sorprendas quejándote sobre algo, busca qué puedes agradecer de dicha situación. Siempre hay algo.

 

 

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