Los “Tranquilos” de la degradación del suelo

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Tranquilo Favero, culpable.

tranquilo faver

En los últimos años la soja se convirtió en el «cultivo por excelencia» gracias a la gran demanda internacional y su cotización en los mercados con tendencia alcista por el uso de los biocombustibles. Desde el punto de vista económico, en nuestro país la soja se transformó en la fuente más importante de ingresos fiscales. Hasta aquí, los alcances del cultivo a corto plazo son más que prometedores pero con este ritmo de crecimiento y su producción desmesurada se vislumbran repercusiones poco alentadoras para los suelos y, por ende, para el sector agrario.

La principal amenaza es el uso en exceso del monocultivo. Al principio la soja se incluía en el sistema de siembra directa como un cultivo mas de la rotación: se hacía primero trigo-soja y luego se incorporó el maíz. Ahí el sistema funcionaba bien porque se conservaban los rastrojos que debe haber permanentemente sobre el suelo.

Sin embargo, cuando se empiezan a reemplazar las rotaciones por el monocultivo ahí entramos en problemas porque la soja es una leguminosa que tiene un rastrojo muy rico en nitrógeno entonces se descompone rápidamente. Al producirse esto, el suelo pierde su protección y queda expuesto por lo que con el tiempo comienza a desaparecer la superficie necesaria para cualquier tipo de cosecha.

Con el monocultivo de la soja también «es poca la materia orgánica que se incorpora al suelo y con los años el balance de ésta en el terreno se torna negativo». «Para que un sistema sea sustentable se debe conservar la integridad del suelo cuidando la superficie y el balance de materia orgánica». Si la producción no deja una cobertura sobre la superficie «se erosiona y en dos o tres años se estará destruyendo ese suelo».

Principalmente, la soja extrae de la superficie altos índices de fósforo y azufre a los que les siguen componentes como calcio, magnesio y otros microelementos. Por ello, los productores deben hacer uso de fertilizantes para reponer estos nutrientes. Sin embargo, en Paraguay todo esto no sirve, ya que los grandes productores sojeros utilizan al país como “fondo de quintal”, extrayendo muchos Franklin gracias a la explotación y degradación del suelo. Y como con el tiempo sus tierras ya no son aptas para el cultivo, necesitan depredar más y más montes, para así seguir extendiendo su siembra. No les importa un cara…jo que con esto, están destruyendo el medio ambiente y causando directamente fenómenos como El Niño, que acaban dejando miles y miles de damnificados en el país.  Verdad, Tranquilo Favero y Compañía?

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