CIUDAD DEL ESTE (Salud por Charly Friendz) Cuando pensamos en la diabetes casi siempre nos enfocamos solo en el azúcar en sangre. Sin embargo, mantener los niveles altos por mucho tiempo daña progresivamente los nervios y vasos sanguíneos de las piernas y los pies. Este problema se llama neuropatía diabética y sus síntomas suelen comenzar de forma silenciosa. Es muy común sentir hormigueo, ardor, calambres o pérdida de sensibilidad, molestias que frecuentemente empeoran por la noche. Al no sentir bien, una simple ampolla o cortadura puede pasar desapercibida y convertirse en una herida grave.
Para frenar este avance es fundamental cuidar lo que comemos y nuestros hábitos diarios. Lo ideal es reducir el consumo de bebidas azucaradas, harinas refinadas y ultraprocesados que disparan la glucosa. También conviene dejar el cigarrillo, moderar el alcohol y salir del sedentarismo, ya que al movernos los músculos consumen el azúcar acumulado. La alimentación debe basarse en comida real: verduras, huevos, pescado, palta, frutos secos y legumbres. Aunque no existe ningún alimento mágico que sane un nervio dañado, comer sano protege todo el cuerpo.
Un dato muy importante es que el uso continuo de metformina puede bajar los niveles de vitamina B12 en el organismo. Como la falta de esta vitamina produce hormigueos similares a los de la neuropatía, vale la pena consultar al médico para evaluar este valor. Sin embargo, no hay que automedicarse con vitaminas o magnesio esperando una cura milagrosa, pues los suplementos solo ayudan si existe una carencia real. El tratamiento siempre requiere una mirada médica integral que combine buen control glucémico, presión arterial adecuada y estilo de vida activo.
Por último, la costumbre más valiosa que podés adoptar es revisar tus pies todos los días. Buscá pequeñas grietas, cambios de color, zonas rojas o lastimaduras, usando un espejo si te cuesta mirar la planta del pie. Si detectás una herida que no sana, hinchazón, secreción o la zona muy caliente, tenés que consultar al doctor sin perder tiempo. La neuropatía no empieza el día que aparece un dolor fuerte, sino mucho antes. Por eso, cuidar la salud de tus pies y tus nervios hoy mismo marcará la diferencia en tu calidad de vida.
