¿Para Qué Servían los CINTURONES DE CASTIDAD realmente?

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cinturon

La primera aparición en la historia de un cinturón de castidad, no ocurre sino hasta el siglo XV, esto es, al menos cien años después de la última cruzada. En 1405, Konrad Kyeser publicó un libro sobre tecnología militar, donde describe e ilustra catapultas, ballestas, arietes, instrumentos de tortura y, sin saber por qué, incluye el diseño de un cinturón de castidad, el primero del que tenemos constancia

“Estos son los calzones de hierro cerrados por el frente que llevan las mujeres florentinas. Candados en las criaturas de cuatro patas, calzones en las mujeres de Florencia. Una broma que enlaza esta preciosa serie; se la recomiendo a la noble y obediente juventud.” Es muy difícil descifrar el verdadero significado de estas frases, pero según los historiadores expertos en el tema, se trata de una simple insinuación al hecho de que las mujeres de esa ciudad no aceptaban tan fácilmente las insinuaciones de un soldado.

En todo caso, no existe ninguna evidencia fehaciente de que los artefactos existieran en aquella época. Ahora bien, en el Palacio del Dogo, en Venecia, hay expuesto un cinturón de castidad supuestamente utilizado por la esposa de Francesco di Carrara II, pero los historiadores dudan que sea legítimo, y el museo no ha permitido que se le hagan pruebas. Otras instituciones han retirado de sus vitrinas otros ejemplos que sin han sido analizados, pero que han resultado ser de fechas posteriores a las originalmente creídas. Entonces, ¿Cuándo aparecieron realmente?

A pesar de que desde el Renacimiento se hacía mención a ellos en relatos y poesías, los primeros cinturones aparecieron en la primera mitad del siglo XIX, y no precisamente para evitar las relaciones sexuales entre dos personas. Los dos objetivos en mente de los usuarios y de aquellos que les obligaban a llevarlos, era evitar la masturbación, y proteger a las mujeres de intentos de violación cuando estas comenzaron a acudir a lugares de trabajo, especialmente en las fábricas donde los obreros no eran lo que podríamos considerar caballeros. Y no es de extrañar, si la Era Victoriana se distinguió por algo, es por su mojigatería. Además, desde comienzos del siglo XIX y hasta bien entrado el XX, la medicina occidental consideraba la práctica como dañina para la salud. En el caso de las mujeres que lo llevaban como protección, no sabemos si cumplía efectivamente su función, pero seguramente al menos les hacía sentirse más seguras. En todo caso, debido a su incomodidad, no podía llevarse puesto por mucho tiempo, y eso que los modelos de la época llevaban protecciones acolchonadas.

Pasó el tiempo y los cinturones de castidad dejaron de ser útiles en la sociedad, principalmente latinoamericana, como en casi todo el mundo, donde la libertad de acción sexual no tiene frenos ni límites ni hora, en cualquier lugar y a lo que dé lugar. En el Paraguay en los programas televisivos, principalmente el de Telefuturo, el cinturón de castidad sería un estorbo, porque allí lo que se busca es el mejor postor y la exhibición de algunas mujeres desubicadas exhibicionistas que odian, detestan y tienen pavor al cinturón de castidad. Y que viva la acción sexual! Ñamo ka´kua´a ñane retá!

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